miércoles, 5 de noviembre de 2008

Hypertexto

Sara Somuano Ballesteros 1100193

Teoría, práctica y enseñanza del hipertexto de ficción: El relato digital
Por Jaime Alejandro Rodríguez Ruiz

Conceptos teóricos sobre el hipertexto
Claudio Guillén hace inicialmente una distinción entre cuatro conceptos: los cauces de comunicación (el contar, el cantar y el representar); los géneros propiamente dichos (la tragedia, el poema épico, el ensayo, etc.); las modalidades literarias como la ironía, la sátira, la alegoría, la parodia; y, finalmente las formas o procedimientos literarios como la versificación, el uso de escenas, etc. Propone una necesaria verificación de seis aspectos, frente a la cual sería posible hablar con toda certeza de “género”: el aspecto histórico, (la evolución del modelo), el aspecto sociológico (su posicionamiento en la institución), el aspecto pragmático (el tipo de "contrato" entre creador y receptor (las reglas de circulación)), el aspecto estructural (su funcionamiento intrínseco y extrínseco), el aspecto lógico (el modelo mental con el que el escritor crea la obra) y el aspecto comparativo (su universalidad).
Sabemos que el hipermedia narrativo no es un género como tal; aunque sí puede considerarse, en principio, como una expresión del cauce narrativo. En ese sentido, el asidero metodológico permite extender múltiples consideraciones en torno a la práctica de una narrativa digital, las cuales se han agrupado de la siguiente forma:
• Revisión de las condiciones históricas y culturales de aparición del hipertexto: Se plantea aquí que la aparición del hipertexto y sus desarrollos (hipermedias, narrativa digital) obedece a la convergencia de tres fuentes:
o el desarrollo de las tecnologías informáticas
o el desarrollo de un pensamiento post estructuralista
o el asentamiento de una mentalidad contemporánea capaz de revalorar ciertas circulaciones simbólicas.
• Descripción de una nueva situación epistemológica: la cibercultura: El hipertexto es una de las manifestaciones más importantes de un acontecimiento cultural: la eclosión de la llamada “cibercultura”, que contiene una situación epistemológicamente distinta a la del mundo cultural de la escritura y de la imprenta. Esta nueva situación espistemológica constituye la condición de posibilidad para el desarrollo y posicionamiento de hipertextos de ficción.
• Existencia de una nueva oportunidad para la experiencia estética:
 Se propone que si bien no estamos frente a un nuevo género literario, si se configura una oportunidad muy importante para el ejercicio del arte, de un nuevo arte, es decir, de una nueva manera de expresar verdad y belleza y de estimular placeres inéditos.
• Delineación de la estética del nuevo medio. En él se describen las características de los nuevos instrumentos de narración (computador, red, plataformas hipertextuales), así como las condiciones mínimas de utilización y potenciación de estas herramientas con miras a producir objetos estéticos
• Reconocimiento de los nuevos protocolos de comunicación. 
Este aparte corresponde al aspecto pragmático sugerido por Guillén. En él se describen algunas cuestiones problemáticas en torno a la creación (formas de creación en la ficción interactiva, revisión de la figura del autor) y recepción de la narrativa digital (los nuevos códigos de lectura, la revisión de la figura del lector), así como las características de lo que podríamos llamar la morfología del discurso hipermedia.
• Balance del impacto cultural de esta nueva forma de comunicar la verdad y la belleza. Se plantea aquí que el hipertexto y sus desarrollos, enfrentan toda una resistencia de tipo mental y cultural que, de un lado, obliga a su caracterización específica y, de otro, a la revisión de las prácticas escriturales precedentes a su aparición.
Adicionalmente, se ofrecen dos asuntos complementarios. El primero se ha derivado del balance cultural y está agrupado bajo el nombre genérico de cibercultura. El segundo es una ayuda a la revisión teórica que consiste en la reunión en una misma presentación de las reseñas de artículos sobre hipertexto e hiperficción.

El hipertexto de ficción como convergencia de tecnología, mentalidad y pensamiento
Para una historia de la narrativa digital es preciso acudir a dos estrategias de exposición. La primera Landow ha caracterizado como una convergencia de literatura e informática y la segunda exige admitir el uso de las facilidades hipertextuales para producir objetos de ficción, es muy reciente y que, por lo tanto, apenas se construye.
los conceptos de pre-hipertexto y el de proto-hipermedia. El primero tiene que ver con los antecedentes literarios de la práctica hipertextual; el segundo se aplica a las actuales manifestaciones de dicha práctica. Esto implica reservar el término “hipertexto de ficción” a obras que, en el futuro, superen la actual etapa de consolidación genérica y tecnológica.
Finalmente, se hace necesario la sana relación entre una diacronía y una sincronía, esto es, entre una mirada al pasado y el parentesco y convergencia de las distintas manifestaciones culturales contemporáneas entre sí.

Estética del nuevo medio
Los entornos digitales son dispositivos que han venido poco a poco superando una utilización puramente funcional de su potencial, para convertirse en los medios más fascinantes de producción de mundos imaginarios alternos. En ese sentido es posible hablar en primer lugar de una estética digital, cuyas características serían compartidas por las distintas manifestaciones de este nuevo arte (entre otras, el relato digital). En segundo lugar, se hace necesario una caracterización técnica de los entornos digitales con miras a entrever su potencial expresivo. En tercer lugar resulta importante establecer los elementos de su estética que favorecen una potenciación de lo narrativo. Y finalmente, es preciso observar los condicionamientos propios del medio que un artista debe enfrentar a la hora de su producción estética.

Una nueva oportunidad para la experiencia estética
Algunos autores optan por separar radicalmente la ficción hipermedia de la literatura. Otros inscriben a los hipermedias en la producción literaria y hablan por eso de literatura hipermedia o de hipermedias literarios. Para los primeros, el ejercicio mismo, los protocolos de comunicación y todo el sistema que se mueve alrededor de la ficción hipermedia es algo esencialmente distinto del ejercicio literario y su sistema. Para los segundos, el hipermedia se ofrece o irrumpe en la literatura para abrirla a otros géneros y posibilidades expresivas, sin afectrala en su esencia.
Esa oportunidad está basada principalmente en la clara posibilidad que ofrecen los entornos digitales de realizar una autética co-creación de la obra por parte del lector.
Una nueva situación epistemológica
“epistemología” del hipertexto”: las condiciones de conocimiento que exige y demanda el ejercicio hipertextual.
el paradigma informático, en sus dos concepciones:
1) como una interpretación mecanicista y fisicalista del pensamiento y comportamiento humanos (metáfora del computador, máquina de pensamiento),
2) como una potenciación de la interactividad y de un “pluralismo epistemológico”.

Discurso y retórica del hipermedia
Es indudable que los protocolos de expresión basados en las nuevas tecnologías informáticas (hipertexto, hipermedia), están obligando a re estructurar las prácticas discursivas y a reconcocer nuevas retóricas o maneras de llevar eficazmente y a su manera el mensaje. Podríamos en primer lugar, siguiendo a Bolter, apreciar los nuevos protocolos como una flexibilización de las estructuras del discurso en relación con discursos cuya base material ha sido el libro impreso. También podríamos afirmar que la carterística fundamental del hipertexto es la de convertirse en una enunciación pionera, es decir en una nueva forma de comunicar ideas.

Cuestiones en torno a una pragmática en el ambiente hipertextual
Susana Pajares reconoce dos tipos de hiperficción: la hiperficción explorativa y la hiperficción constructiva. La primera práctica tiene que ver con un tipo de escritura individual; la segunda, en cambio, apunta al escritor múltiple, figura más acorde con las nuevas condiciones culturales de la conectividad.
Una situación semejante puede preverse en la descripción de los tipos de lectores de hipertexto. Así, sería posible hablar de un lector común de hipertextos, ligado a una práctica superficial, análoga en mucho al zapping. Al lado de este lector "superficial", podría hablarse de un lector más crítico, interesado en la valoración de la práctica hipertextual, atento no sólo a la dimensión técnica o lúdica del hipertexto (pragmática de la interfaz), sino a sus dimensiones estética e ideológica.
Pareciera que el lector no estuviera dispuesto a apreciar todavía la flexibilidad, la interactividad y la velocidad de distribución que proporcionan los nuevos soportes y se refugiara en las necesidades psicológicas de la estabilidad y de la autoridad que ofrecen los libros.
Detrás de este asunto, existe toda una batalla por la imposición del signo. Esta batalla podría visualizarse desde dos escenarios: uno primero es la pugna entre sistemas de representación simbólica y sistemas de presentación perceptual. Desde esta óptica, el hipertexto sólo se convierte en herramienta novedosa de expresión al incorporar gráficos, imágenes y otras utilidades perceptuales; de otra manera, como simple manipulador de símbolos, solamente amplia la tradición del rollo y el códice.
Una consecuencia para la pragmática del hipertexto es que sus "lectores" mejor acondicionados probablemente provengan más del lado de los sistemas de presentación perceptual que del lado de los sistemas de representación simbólica.
Desde el punto de vista del "encuentro" entre lector y escritor, resulta interesante la paradoja que plantea Toschi: con las nuevas tecnologías visuales, el escritor recupera el poder de la edición (e incluso de la promoción de la obra) que había perdido. La paradoja consiste en que, de un lado, esto quiere decir que, a la par con la extensión de su posibilidad expresiva, se amplía también su poder performativo (de intervención y control); de otro, se deconstruyen las tradicionales fronteras entre escritor y editor. Para este último, se amplían las posibilidades y las facilidades de lectura, especialmente en lo que tiene que ver con la develación del proceso creativo. El hipertexto facilita conocer ese cuerpo oculto de la escritura

Problemáticas del proceso creativo en la narrativa hipertextual
Troncoso propone entender la creación artística como un proceso dialéctico en el que el sujeto y sus circunstancias (el yo) actuarían como tesis, y un cierta realidad concreta (el mundo) como antítesis. La síntesis (el quid distinctum) sería resultado del choque dialéctico entre el yo y el mundo y se entendería como la necesidad de expresar esa cierta realidad que el yo ha percibido como buena y necesaria.
El proceso a su vez, pasaría por tres fases: el contacto mismo, el primer resultado y la plasmación. En esta última fase, el yo busca un lenguaje adecuado a su necesidad y emprende la tarea de realizar la obra. Sin embargo, el hipertexto no es un lenguaje del tipo artístico como la pintura o la música o la literatura, lenguajes que han acumulado posibilidades expresivas. Es más bien una técnica o una herramienta de registro de información cuyo potencial expresivo apenas si ha sido entrevisto y practicado por unos pocos.

Una batalla por el signo
Hablar de batalla cultural en torno al hipertexto, implica aceptar que existe una tensión ideológica caracterizada por el endurecimiento de dos posiciones: por un lado, la que reclama la posibilidad de poner en escena nuevas alternativas de escritura y expresión y por otro la que levanta la voz intentando impedirlo.
Dos escenarios
1. Promotores y detractores
2. La renegociación del signo: palabra vs. Imagen

Cibercultura
Kerckhove y Lévy, definen la cibercultura como la tercera era de la comunicación, en la que se habría configurado un lenguaje todavía más universal que el alfabeto: el lenguaje digital. Una era que habría seguido a las de la oralidad y la escritura. Kerkchove, además, propone comprender la cibercultura desde tres grandes características: la interactividad, la hipertextualidad y la conectividad

Teoría en la Red
Es posible dividir el total de artículos y documentos en siete conjuntos: en el primero, hemos agrupado aquéllos que tratan aspectos generales sobre el hipertexto: su historia, sus antecedentes, sus problemáticas y posibilidades. El segundo grupo, que es el más extenso, reúne los artículos que dan cuenta de eso que podríamos llamar la "batalla teórica y cultural" en torno al debate sobre el hipertexto. El tercer conjunto de artículos abarca el tema específico de la escritura digital y específicamente el de la hiperficción, con aspectos como su pragmática, sus dificultades, sus estructuras, sus expresiones, etc. En un cuarto grupo se encuentran los artículos que se refieren a la hiperficción como un arte o un género en proceso de consolidación. El debate sobre el discurso y la retórica hipertextual se desarrolla en el quinto grupo de artículos. La discusión sobre antecedentes teóricos y prácticos, especialmente en relación con los ideales postestructuralistas y posmodernos, se reúne en el sexto grupo. El último conjunto agrupa otros temas.
Precisamente, los cuatro artículos de Birkerts reseñados en esta parte sintetizan la posición de la escuela elegiaca, según la cual es necesario denunciar la pérdidas culturales a las que estamos enfrentados por la extensión de una cultura digital que estaría sustituyendo, sin una base sociológica adecuada, los valores propios de la cultura de la imprenta. Pero Lanham expone una posición antagónica cuando demuestra que la extensión de la información electrónica afectará positiva e inevitablemente campos aparentemente tan alejados de su influencia como el conocimiento humanístico y de las artes.
Tolva prefiere hablar de miedos y ansiedades frente a la herejía del hipertexto, pero al final afirma que esto se debe a que estamos atravesando un tiempo de transición y que la comunicación humana se sabrá adaptar a las nuevas realidades que promete el computador.
Joyce insiste en las ventajas del nuevo medio frente al libro y propone la distinción entre el hipertexto exploratorio y el hipertexto constructivo, dándole mucho valor a este último, en la medida, en que considera que es la opción más cercana al ideal teórico de hipertexto.
Amaral realiza una interesante reflexión sobre la escritura en medio hipertextual y concluye que la organización del hipertexto, así como la anticipación de una interacción de lector son los retos principales de un escritor de hipertextos.
Pero hablar de ficción hipertextual implica analizar su viabilidad "social". Dos artículos sirven a este propósito: el de Aguirre, que examina la incidencia de las redes de comunicación en el sistema literario, y el de Becker que plantea, desde el ámbito de una sociología del arte, la pregunta sobre si la hiperficción puede considerarse o no un nuevo arte.
Otros dos temas son también reseñados: la relación que Balcom sugiere entre hipertexto y cierto cine que promueve la participación del espectador, es uno de ellos. El otro es la emergencia de nuevas subejtividades a partir de una expansión de la interactividad de la imagen numérica que hace pensar en la máquina más que como en un medio, e u sujeto que percibe y reacciona con comportamientos previsibles y aleatorios.

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